Estaba degustando un café expreso en aquel lugar especial que solo Dios y yo conocemos... Mientras el humo del café caliente subía, elevaba mi acción de gracias a los cielos por esta hermosa vida, por esta bella tarde de sol en donde el azul cielo se confunde con las nubes de algodón. El perfil de los Andes contrasta con las verdes palmeras de la calle. Una brisa fresca, una melodía moderna pero suave y el familiar aroma del café adornan este espacio-tiempo en algún punto del cosmos. Un poco de lujo embellece este suspiro de selva urbana: orden, belleza y armonía. Las personas caminan por la calle casi como por inercia: tranquilos, felices y en paz.
Hoy me siento como un ciudadano del universo que piensa, medita y reflexiona: Me di cuenta que mis pecados han sido tan grandes como mis sueños. Le pedí perdón de corazón al creador y concluí que todavía no he aprendido nada. En mi mente circulaban muchos pensamientos y determinaba que dentro de las lides del crecer espiritual, para Dios -en su infinita grandeza- no existe mayor diferencia entre el hombre más perverso y el hombre más bondadoso ya que para la eternidad, cien años de crecimiento espiritual son un suspiro y que todos necesitamos un nuevo comienzo en nuestro caminar por la vida…
Pensaba que Dios nos prepara desde el momento de nuestro nacimiento para cumplir con el verdadero propósito de nuestras vidas: cada lugar, cada persona, cada tiempo, cada recuerdo, cada prueba es parte del proceso. Como que si la vida fuera la sumatoria de aquellos pensamientos, sentimientos y experiencias que nos permiten explorar la dimensión de la fe en Dios.
Entre mis manos hojeaba una biblia, y meditando en el libro del Génesis, en el principio de los tiempos -cuenta la historia- que Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Concluyo en mi pensamiento que la mujer idónea nace del sueño más profundo del varón. Que Adán fue el primero que soñó con una mujer y Dios Padre hizo realidad su sueño. Eva fue el cumplimiento del sueño más íntimo de Adán: “Amor mío, tú naciste de mi sueño más profundo, hueso de mis huesos, carne de mi carne, serás llamada Varona porque del varón fuiste tomada”.
Si Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, la mujer fue creada a imagen y semejanza del hombre. Pensaba que el libro de Génesis relata una historia de amor, en donde Dios Padre se enamora de la Creación y fruto de ese amor nació el hombre. La Creación tiene sexo femenino y es la ayuda idónea de Dios. El sueño más profundo del Padre fue la Creación, en donde dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena. Y luego dijo Adán: sea Eva, y fue Eva. Y vio Adán que Eva era buena.
Pienso no con la mente sino con el corazón que el Génesis representa a la semilla, Dios sembró su semilla en la tierra fértil: conoció el Padre a la Creación, la cual concibió y dio luz a Adán, así como conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín. Dios es el autor de la creación mientras Adán es el autor de Eva. Dios le cambió el nombre a la Creación: ahora se llama Creación de Dios. El Varón le cambió el nombre a la Varona: ahora se llama Eva de Adán.
Cantar de cantares, la Creación es la novia de Dios y le canta una canción de amor y de adoración: ¡Oh, si él me besara con besos de su boca! Porque mejor son tus amores que el vino.
Cantar de cantares, en donde Dios declara un poema de amor a la Creación y producto de ese amor nace el Hijo de Dios: Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; miel y leche hay debajo de tu lengua.
El Padre está enamorado de la Creación y le dice: He aquí tú eres hermosa, amiga mía; he aquí eres bella; tú eres la niña de mis ojos. La creación está enamorada de Dios y sus ojos son las estrellas, el sol es de leche y la luna de miel: He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce, nuestro lecho es de flores… Dios y la Creación bailan como dos enamorados una bella melodía con acordes de piano, violín y bandoneón en el infinito silencio del cosmos en donde solamente existen gestos de amor y adoración...
De repente la mesera, con una sonrisa dulce, me interrumpe: “Señor, aquí está la cuenta”. Le correspondí con un gesto amable y le dije: “¡Muchas gracias! Muy buen café, te puedes quedar con el cambio”. Dentro de mi ser sentí una extraña sensación ya que no sé por qué razón su tierna mirada me recordaba a Eva…
Y retornando a mi profundo cavilar concluía que la Vía Láctea cuenta las crónicas de una gran historia de amor. Son crónicas de amores celestiales, amores de otros cielos, amores en donde dos Espíritus se enamoran. Amores de seres divinos, amores de otro cosmos que sobrepasan los límites de la imaginación…
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viernes, 1 de enero de 2010
domingo, 29 de noviembre de 2009
Las promesas de Dios
En la Segunda Carta de Pedro 1:3,4 está escrito: “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”. A lo largo de nuestra vida nosotros vamos a atravesar por una serie de circunstancias o pruebas en mayor o menor escala y de la misma manera vamos a atravesar por una serie de necesidades de diferentes tipos grandes y pequeñas. Pero en esta cita bíblica podemos observar que dice que todas las cosas ya nos fueron dadas. Dios tiene en su palabra miles de promesas para nuestras vidas pero la manera por la que podemos obtenerlas es, como dice más adelante, mediante el conocimiento del que nos llamó, y quien nos llamó fue Jesús que es Dios. Una promesa de Dios la podemos comparar, por ejemplo, a un cheque. Es una garantía de que vamos a tener determinada cantidad de dinero, pero es necesario aclarar que tener el cheque no implica tener el dinero; para tener el dinero debemos cobrar el cheque. De la misma manera para llegar a tener una promesa de Dios debemos alcanzarla a través de la fe.
En la Carta a los Romanos 12:2 está escrito: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Existe un área de nuestro ser que debemos tratarla siempre, esta es nuestra mente, ya que ella puede constituir el mayor limitante para que podamos recibir todas las promesas de Dios. Es necesario derribar todos los bloqueos mentales y presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo y santo y aprender a soltar el pecado para estar habilitados para recibir las promesas. Dice “no os conforméis a este siglo” porque en cualquier punto de la historia y del tiempo en donde nos encontremos, siempre habrán corrientes en la sociedad que nos querrán arrastrar a hacer algo diferente a la voluntad de Dios.
La transformación es sinónimo de una metamorfosis. En nuestra mente debe haber una transformación que nos lleve a un cambio de mentalidad. La mente es la puerta del espíritu. En el espíritu es en donde ocurre la fe, la fe no es algo mental. Con mi fe obtengo las promesas de Dios. Podemos ejemplificar esto de la siguiente manera: Tenemos una persona y su fotografía, la fotografía muestra la apariencia física de esa persona pero no es la persona. De la misma manera nuestra mente es como una fotografía de nuestra fe. Nuestra mentalidad muestra la apariencia de nuestra fe pero no es la fe propiamente.
Algunos ejemplos de promesas son:
* Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Dios nos promete paz para nuestras vidas. En el hebreo la palabra paz se dice 'shalom' la cual no solamente significa paz sino también implica bienestar.
* Filipenses 1:6: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Dios terminará todo lo que empieza en nuestras vidas.
* Hebreos 13:5: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé ni te dejaré”. Josué 1:5: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé”. Dios nunca se separará de nosotros, puede ser algunas veces que no reconozcamos la presencia de Dios en nuestras vidas y podemos estar en aflicción o soledad, pero Dios siempre está ahí esperando que le reconozcamos y que contemos con Él en todos los aspectos de nuestras vidas.
* Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Tendremos la victoria contundente en todas las circunstancias y problemas por medio de Cristo Jesús.
* Romanos 4:17: “… Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son como si fuesen”. Este pasaje se refiere a Abraham, a quien Dios le prometió un hijo a pesar de su edad avanzada.
* Santiago 5:13: “¿Está alguno entre vosotros afligido?” Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.” En caso de aflicción a quien debemos buscar primero es a Dios, Él nos levantará.
* Salmos 34:4: “Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores”. Dios nos librará de todo temor en nuestras vidas.
* Salmo 34:17-19: “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas las angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Dios es el único que puede levantar nuestras vidas genuinamente cuando estamos en aflicción.
Conclusión:
La Palabra de Dios cuenta con una gran diversidad de promesas que tiene Dios para nuestras vidas, la manera de alcanzarlas es a través de la perseverancia en la fe. Dios tiene tantas promesas para nosotros que no nos alcanzará la vida terrenal para alcanzarlas todas aquí, sin embargo absolutamente todas son cumplidas en el Reino de los Cielos. Debemos estar concientes que la promesa principal es aquella de la salvación de nuestra vida en Cristo Jesús.
Aplicación:
Escoge en la Biblia tres promesas de Dios que te gustarían que se cumplan en tu vida.
Transcríbelas en una hoja de papel y pégalas en un lugar visible de tu habitación.
Guárdalas en tu corazón y menciónalas siempre en tus tiempos de oración.
En la Carta a los Romanos 12:2 está escrito: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Existe un área de nuestro ser que debemos tratarla siempre, esta es nuestra mente, ya que ella puede constituir el mayor limitante para que podamos recibir todas las promesas de Dios. Es necesario derribar todos los bloqueos mentales y presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo y santo y aprender a soltar el pecado para estar habilitados para recibir las promesas. Dice “no os conforméis a este siglo” porque en cualquier punto de la historia y del tiempo en donde nos encontremos, siempre habrán corrientes en la sociedad que nos querrán arrastrar a hacer algo diferente a la voluntad de Dios.
La transformación es sinónimo de una metamorfosis. En nuestra mente debe haber una transformación que nos lleve a un cambio de mentalidad. La mente es la puerta del espíritu. En el espíritu es en donde ocurre la fe, la fe no es algo mental. Con mi fe obtengo las promesas de Dios. Podemos ejemplificar esto de la siguiente manera: Tenemos una persona y su fotografía, la fotografía muestra la apariencia física de esa persona pero no es la persona. De la misma manera nuestra mente es como una fotografía de nuestra fe. Nuestra mentalidad muestra la apariencia de nuestra fe pero no es la fe propiamente.
Algunos ejemplos de promesas son:
* Jeremías 29:11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Dios nos promete paz para nuestras vidas. En el hebreo la palabra paz se dice 'shalom' la cual no solamente significa paz sino también implica bienestar.
* Filipenses 1:6: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Dios terminará todo lo que empieza en nuestras vidas.
* Hebreos 13:5: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé ni te dejaré”. Josué 1:5: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé”. Dios nunca se separará de nosotros, puede ser algunas veces que no reconozcamos la presencia de Dios en nuestras vidas y podemos estar en aflicción o soledad, pero Dios siempre está ahí esperando que le reconozcamos y que contemos con Él en todos los aspectos de nuestras vidas.
* Romanos 8:37: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”. Tendremos la victoria contundente en todas las circunstancias y problemas por medio de Cristo Jesús.
* Romanos 4:17: “… Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son como si fuesen”. Este pasaje se refiere a Abraham, a quien Dios le prometió un hijo a pesar de su edad avanzada.
* Santiago 5:13: “¿Está alguno entre vosotros afligido?” Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.” En caso de aflicción a quien debemos buscar primero es a Dios, Él nos levantará.
* Salmos 34:4: “Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores”. Dios nos librará de todo temor en nuestras vidas.
* Salmo 34:17-19: “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas las angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Dios es el único que puede levantar nuestras vidas genuinamente cuando estamos en aflicción.
Conclusión:
La Palabra de Dios cuenta con una gran diversidad de promesas que tiene Dios para nuestras vidas, la manera de alcanzarlas es a través de la perseverancia en la fe. Dios tiene tantas promesas para nosotros que no nos alcanzará la vida terrenal para alcanzarlas todas aquí, sin embargo absolutamente todas son cumplidas en el Reino de los Cielos. Debemos estar concientes que la promesa principal es aquella de la salvación de nuestra vida en Cristo Jesús.
Aplicación:
Escoge en la Biblia tres promesas de Dios que te gustarían que se cumplan en tu vida.
Transcríbelas en una hoja de papel y pégalas en un lugar visible de tu habitación.
Guárdalas en tu corazón y menciónalas siempre en tus tiempos de oración.
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viernes, 27 de noviembre de 2009
Poesía: El Trono del Creador
por María Francy
Alzando hacia Dios mis ojos
he contemplado su gloria
el trono de su descanzo
la majestad que le embellece
En torno al trono le alaban
los ejércitos del cielo
y la tierra es elegida
el escabel de sus pies
Su trono es azul celeste
de maravillas tejido
de brillantes tachonado
y un tamaño ilimitado
¡Oh, mi Dios! eres hermoso
y cuan excelso eres reinando
en la obra de tus manos
en el trono de tu honra
Es tu trono tan grandioso
con sapiencia estructurado
todo bien intercalado
y de ángeles bordado
Van lumbreras por aquí
van lumbreras por allá
y son perfectos lo trazos
y es perfecto el decorado
En el trono tan suntuoso
del gran Rey y Creador
los colosos hacen la venia
de saludo al Señor
Y los mares se enseñorean
reflejando su vestuario
o el rosa del aurora
o el arrebol en el cenit
Son tus obras te admiramos
por tu gloria te cantamos
¡oh mi Dios! y te adoramos
te cantamos gran Señor
Como tú no hay arquitecto
ni pintor más afamado
eres artista sagrado
inigualable eres el todo.
domingo, 4 de octubre de 2009
Una adoración que produce milagros
Cuando la adoración de la tierra toca el corazón de los cielos entonces se producen milagros. El corazón de Dios es el centro de los cielos. La adoración consiste en una conversación entre el corazón del hombre y el corazón de Dios, en donde tan solo basta estar un instante en su presencia para cambiar para siempre nuestras vidas, al mismo tiempo que Dios trae sanidad y restauración en nuestras almas y cuerpos.
La adoración es sinónimo de amor, cariño, fidelidad, reverencia, obediencia, postración, rendición y dependencia totales para con Dios. No podemos cambiar las circunstancias en nuestras propias fuerzas pero en Él y su presencia sí podemos.
Tal como le decía Jesús a la mujer samaritana (Juan 4:23): “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.
Debemos adorar así como el leproso que regresó después de ser sanado y adoró al Señor (Lucas 15, 16). La mujer que puso el perfume en los pies del Señor le adoró y recibió salvación (Lucas 7:37, 38).
Con la adoración de un corazón puro y sincero llamamos la atención de Dios para sanar y restaurar nuestra alma y a nuestros seres queridos.
En Marcos 5:1-6 vemos como el endemoniado gadareno se postró ante el Señor en adoración y recibió liberación. Y para quienes fueron testigos presenciaron un gran milagro.
Nuestra adoración puede influir en la gente que vive cerca de nosotros y preparar el ambiente espiritual para que Dios opere con sus milagros.
En Éxodo 17:8-15 podemos ver aquel pasaje en donde el pueblo de Israel prevalecía y ganaba la batalla con Amalec mientras Moisés mantenía levantadas sus manos y si las bajaba comenzaban a perder.
Levantar las manos al cielo es símbolo de reverencia y dependencia hacia Dios. Por tanto si mantenemos nuestras manos levantadas en actitud de adoración ganaremos todas las batallas contra el enemigo, el cual odia la adoración y la Palabra. En consecuencia la adoración es una gran arma en contra del reino de las tinieblas. Salmos 134: 2 dice “Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid a Jehová”. Salmos 63:4 dice “Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.” Al levantar las manos y clamar el nombre de Dios abrimos ventanas en los cielos para que la lluvia del Señor caiga a la tierra. Por lo tanto para recibir la gracia del Reino de los Cielos es necesario levantar las manos.
Finalmente en Marcos 10:46-52 el ciego Bartimeo recibió el milagro de recobrar la vista porque adoró al Señor Jesús al reconocer su linaje real al llamarle Jesús, Hijo de David.
Aplicaciones:
El secreto de la adoración a Dios es hacerlo de todo corazón:
Ejercicio 1:
1. Comienza a adorar a Dios con tu canción favorita.
2. Levanta las manos al cielo e invoca su nombre.
3. Comienza a adorarlo de corazón simplemente por todo lo que es Él.
4. Mantente alerta de los eventos en los próximos días y observa los resultados.
Ejercicio 2:
1. Comienza a adorar a Dios con tu canción favorita.
2. Póstrate ante Él de rodillas e invoca su nombre.
3. Comienza a adorarlo de corazón simplemente por todo lo que es Él.
4. Mantente alerta de los eventos en los próximos días y observa los resultados.
La adoración es sinónimo de amor, cariño, fidelidad, reverencia, obediencia, postración, rendición y dependencia totales para con Dios. No podemos cambiar las circunstancias en nuestras propias fuerzas pero en Él y su presencia sí podemos.
Tal como le decía Jesús a la mujer samaritana (Juan 4:23): “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.
Debemos adorar así como el leproso que regresó después de ser sanado y adoró al Señor (Lucas 15, 16). La mujer que puso el perfume en los pies del Señor le adoró y recibió salvación (Lucas 7:37, 38).
Con la adoración de un corazón puro y sincero llamamos la atención de Dios para sanar y restaurar nuestra alma y a nuestros seres queridos.
En Marcos 5:1-6 vemos como el endemoniado gadareno se postró ante el Señor en adoración y recibió liberación. Y para quienes fueron testigos presenciaron un gran milagro.
Nuestra adoración puede influir en la gente que vive cerca de nosotros y preparar el ambiente espiritual para que Dios opere con sus milagros.
En Éxodo 17:8-15 podemos ver aquel pasaje en donde el pueblo de Israel prevalecía y ganaba la batalla con Amalec mientras Moisés mantenía levantadas sus manos y si las bajaba comenzaban a perder.
Levantar las manos al cielo es símbolo de reverencia y dependencia hacia Dios. Por tanto si mantenemos nuestras manos levantadas en actitud de adoración ganaremos todas las batallas contra el enemigo, el cual odia la adoración y la Palabra. En consecuencia la adoración es una gran arma en contra del reino de las tinieblas. Salmos 134: 2 dice “Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid a Jehová”. Salmos 63:4 dice “Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.” Al levantar las manos y clamar el nombre de Dios abrimos ventanas en los cielos para que la lluvia del Señor caiga a la tierra. Por lo tanto para recibir la gracia del Reino de los Cielos es necesario levantar las manos.
Finalmente en Marcos 10:46-52 el ciego Bartimeo recibió el milagro de recobrar la vista porque adoró al Señor Jesús al reconocer su linaje real al llamarle Jesús, Hijo de David.
Aplicaciones:
El secreto de la adoración a Dios es hacerlo de todo corazón:
Ejercicio 1:
1. Comienza a adorar a Dios con tu canción favorita.
2. Levanta las manos al cielo e invoca su nombre.
3. Comienza a adorarlo de corazón simplemente por todo lo que es Él.
4. Mantente alerta de los eventos en los próximos días y observa los resultados.
Ejercicio 2:
1. Comienza a adorar a Dios con tu canción favorita.
2. Póstrate ante Él de rodillas e invoca su nombre.
3. Comienza a adorarlo de corazón simplemente por todo lo que es Él.
4. Mantente alerta de los eventos en los próximos días y observa los resultados.
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domingo, 27 de septiembre de 2009
Adorando a Dios con un corazón de gratitud

En Lucas 17:12-19 podemos encontrar aquel pasaje bíblico en donde el Señor Jesús sana a diez leprosos y fueron enviados a dar testimonio a los sacerdotes. Aconteció que de las diez personas que clamaron a Jesús solamente volvió uno que era samaritano para darle la gloria y las gracias a Dios, y a causa de este gesto no solo recibió sanidad sino también la salvación.
Siempre me ha causado curiosidad acerca del verdadero significado de la gratitud. Por costumbre o por gesto de cortesía nosotros decimos cotidianamente la expresión “gracias” al momento de recibir el favor de una persona. El diccionario de la RAE define a la frase dar las gracias como: “Expresión utilizada para expresar nuestro agradecimiento por cualquier beneficio, favor o atención que se nos dispensa”.
El significado de algunas palabras relacionadas se muestra a continuación:
• Agradecimiento: Sentir gratitud. Mostrar gratitud o dar gracias.
• Gratitud: Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.
Por lo tanto podemos ver que la gratitud es un sentimiento que se expresa con el corazón, en este caso el samaritano regresó a Jesús para adorar y dar la gloria a Dios, cosa que las demás personas sanadas no lo hicieron. Se supone que ellos pertenecían al pueblo de Israel al cual fue específicamente enviado el Señor Jesús.
La adoración a Dios implica el exaltarlo más que las demás cosas y en un concepto más profundo la adoración es un estilo de vida: vivimos para adorar a Dios y no solo en los tiempos buenos sino también en los tiempos malos, independientemente de las circunstancias.
Efesios 5:18b-20 dice “…antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”
Es necesario mencionar que debemos adorar solo Dios y no a las bendiciones. Y sobreponerlo en nuestro corazón en un nivel más alto que a personas, lugares y cosas de las cuales disfrutamos.
En Daniel 3:14-30 vemos el pasaje en el cual Sadrac, Mesac y Abed-nego, poderosos varones de Dios, omitieron el decreto del rey Nabucodonozor que les obligaba a adorar un ídolo y se mantuvieron fieles a Dios de tal forma que fueron condenados a ser echados en un horno de fuego pero fueron librados por un ángel, saliendo sanos y salvos. Esto me recuerda Salmos 91:11,12 “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra”. Este milagro lo presenció este rey por lo cual no le quedó más remedio que reconocer que el Dios de estos varones era el verdadero Dios Altísimo.
Por otra parte, como vimos en el pasaje de Lucas, la lepra física se la puede comparar con una lepra espiritual la cual es sanada si nos convertimos a los caminos de Jesús, por tanto debemos perder el amor al pecado y más bien aborrecerlo.
Las razones principales por la cuales debemos adorar a Dios es por nuestra salvación, por su perdón divino y por su bendición. Debemos también adorarle por todas las cosas ya que la adoración y el gozo traen una gran fuerza a nuestras vidas que nos ayuda a superar las pruebas. Dios tiene bellas cosas y sorpresas para nosotros cada día porque sus misericordias son nuevas cada día.
Finalmente, en Lucas 7:36-47 vemos un pasaje en el cual una mujer daba la honra a Jesús porque sus pecados fueron perdonados. Así que a mayor cantidad de pecados perdonados debemos sentir mayor gratitud y amor hacia Dios lo que debe ser reflejado en una verdadera adoración.
Aplicaciones:
Como vimos en Lucas 17 el samaritano recibió sanación, adoró, dio las gracias a Dios y recibió más bendición todavía. Por lo cual obtenemos la siguiente fórmula:
Bendición = Adoración + Gratitud
Ejercicios
Para toda la semana:
Ejercicio 1:
1. Comienza a adorar Dios con tu canción favorita.
2. Enfoca tu mente en Él y piensa en todas las bendiciones y cosas buenas que el te ha dado.
3. Comienza a expresar sentimientos de gratitud a Dios en el nombre de Jesús desde lo más profundo de tu corazón por todas esas bendiciones.
4. Mantente alerta de los eventos en los próximos días y observa los resultados.
Ejercicio 2:
1. Comienza a adorar Dios con tu canción favorita.
2. Enfoca tu mente en Él y piensa en todas las pruebas que estás atravesando actualmente.
3. Comienza a expresar sentimientos de gratitud a Dios en el nombre de Jesús desde lo más profundo de tu corazón por todas las cosas que te está enseñando Dios y que las está tratando.
4. Mantente alerta de los eventos en los próximos días y observa los resultados.
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